CDMX, México. Una de cada cinco mujeres mexicanas ha vivido al menos algún tipo de acoso o violencia sexual en lugares públicos de zonas urbanas, según datos de 2019. Con el objetivo de contribuir en la prevención, atención y erradicación de la violencia contra mujeres y niñas, en 2021 la Iniciativa Spotlight apoyó a la colectiva de jóvenes feministas y antipunitivistas Las Sabinas a través del Programa de Pequeñas Subvenciones, para la creación de protocolos de seguridad, espacios seguros para víctimas y sobrevivientes de violencia sexual. ¡Conócelas! Esta es su historia:
 

Las Sabinas es una colectiva de jóvenes feministas y artivistas de la periferia del área metropolitana de la Ciudad de México y el Estado de México que busca visibilizar y erradicar la violencia sexual. Su nombre y su lucha están inspiradas en el mito romano de las 30 mujeres de Sabinia que fueron secuestradas y obligadas a casarse con sus captores, pero que luego se convirtieron en sobrevivientes de violencia para construir la paz y crear una nueva sociedad.

“Queremos hablar de la violencia sexual desde otra mirada que nos permita entender la reparación desde los derechos humanos y acceder a otras formas de justicia”.

De acuerdo con cifras del Informe de Incidencia delictiva del fuero común del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de México, de 2020 a 2021, los presuntos delitos de violación simple y equiparada aumentaron 28% en el país al pasar de 16,543 a 21,189; en el primer cuatrimestre de 2022, la cifra se ubicó en 7,456.  

Como sobrevivientes de violencia sexual, las Sabinas saben que encarcelar a los agresores no resuelve el problema. Para ellas, la justicia va mucho más allá de las sentencias. “Queremos hablar de la violencia sexual desde otra mirada que nos permita entender la reparación desde los derechos humanos y acceder a otras formas de justicia que han sido devaluadas por un sistema patriarcal y explotador”.

El sistema judicial mexicano, en muchas ocasiones, revictimiza a las sobrevivientes de violencia sexual. Desde la falta de perspectiva de género de las y los abogados hasta la falta de mujeres que realicen las pruebas ginecológicas requeridas, las mujeres reviven experiencias traumáticas una y otra vez en el proceso de obtener una sentencia.

El sistema tiene el reto de transformar el trato a las mujeres de víctimas a sobrevivientes. Para Las Sabinas es importante repensar el concepto de justicia, pasar del castigo a los agresores a un esquema que vea por la sanación y la paz de las sobrevivientes.

El proceso de sanación es diferente para cada mujer. Para algunas comienza en el reconocimiento de lo que vivieron; para otras en la reparación de los daños o la reconstrucción de vínculos. 

“Ante la violencia sexual, nos dicen: ‘tú tienes que denunciar’, explicitándolo, así como una obligación y no como un derecho de las sobrevivientes".

En ese sentido, Las Sabinas abogan por tomar en cuenta la complejidad de la violencia machista. “Ante la violencia sexual, nos dicen: ‘tú tienes que denunciar’, explicitándolo, así como una obligación y no como un derecho de las sobrevivientes, cuando hay todo un andamiaje institucional que te impide llegar hasta ahí”.

SANACIÓN, JUSTICIA Y ACCIÓN

El trabajo de Las Sabinas se divide en dos ejes:

Por un lado, brindan acompañamiento psicosocial a sobrevivientes vía telefónica, ajustando su acción a las necesidades de cada caso. Más allá de informarles sobre sus derechos, la colectiva busca acompañar a las mujeres en el proceso de sanación. “El no poder pagar apoyo psicológico no quiere decir que no podamos tener a alguien que nos escuche y nos oriente”, aseguran.

Por otro lado, Las Sabinas se apoyan de prácticas de artivismo, como pintas, grafiti, mural y perifoneo, porque aseguran que “el arte permite poner el sinsentido, la locura, la creación y el caos al mismo tiempo. Nos importa recuperarlo como una forma de todo: de sanación, de justicia, de unión, de acción”.

“El arte permite espejearnos y reconocernos en las experiencias de otras”.

Además, esta labor artística y de calle busca visibilizar la violencia sexual que miles de mujeres viven en el Estado de México, una de las tres entidades en donde es implementada la Iniciativa Spotlight en México desde 2019.

“Queremos que la gente empiece a hablar sobre la violencia sexual. Es un tema que no en muchos lugares se toca, o se toca a escondidas, cuando la realidad es que es algo de lo que tiene que hablarse. Se tiene que nombrar, porque es algo que está sucediendo, que forma parte de nuestra vida como mujeres y (que) no debería (suceder)”, dijeron Las Sabinas.

Así, la colectiva parte de la noción de que, si bien cada vivencia es única, todas suceden en un terreno compartido. “Es un problema sistemático, y se debe combatir como tal. Por eso tenemos que intervenir los espacios públicos, para poder transformar esta realidad que vivimos”.

La intervención artística en espacios públicos, sin embargo, implica algunos riesgos para las artivistas. No sólo existe la posibilidad de ser detenidas, sino que también corren peligro de ser blanco de ataques por parte de la comunidad o la delincuencia organizada. 

RECURSOS Y NUEVAS REDES

De esa preocupación surge el interés de recibir apoyo por parte de la Iniciativa Spotlight, al cual contribuyó al fortalecimiento de sus capacidades con recursos que se tradujeron en talleres para mejorar su protocolo de seguridad, adquirir herramientas digitales y compartir experiencias y técnicas con otras colectivas del país que trabajan en contextos violentos.

“La Iniciativa Spotlight nos ayudó a tener las condiciones para nosotras poder crear un espacio seguro donde las mujeres pudieran reconocerse, espejearse, y que pudieran hablar sobre las situaciones que ellas viven sin sentirse en riesgo”.

“Más que tener el teléfono de una patrulla, aprendimos que la seguridad se genera a partir de las redes de mujeres”, explican Las Sabinas. Gracias al financiamiento otorgado por  la Iniciativa Spotlight, la colectiva encontró estrategias básicas de planeación y comunicación para reducir los riesgos que implica su trabajo y generar lazos con las comunidades en las que inciden para tener su respaldo.

Para ellas, uno de los aprendizajes más importantes fue la relevancia del autocuidado en el trabajo activista: “trabajar con violencia no es fácil, porque ¿cómo te quitas la violencia que escuchas sistemáticamente?” Así, nos dicen Las Sabinas, la seguridad en el activismo es también aprender a cuidarse mientras se cuida a la otra.

En ese sentido, las activistas recuerdan que el mito de las mujeres de Sabinia es relevante porque la historia no termina con su rapto, sino con sus acciones y su unión para poner fin a la guerra. “El nombre de Las Sabinas también convoca a ver cómo podemos dejar de nombrarnos víctimas para pasar a ser sobrevivientes”, señalan. 

“Sí es posible sanar. A veces es muy complicado el camino, pero sí se puede sanar después de la violencia sexual”.

Empoderadas con el apoyo de la Iniciativa Spotlight, Las Sabinas continúan su labor en las calles de la periferia, en el Estado de México, haciéndose presentes en espacios públicos para recordar a otras mujeres que no están solas: “las pintas también son nuestro medio de difusión para llegar a otras mujeres que quizás no tienen acceso a internet para saber que hay alguien que las puede escuchar”.

Se trata de aprovechar el espacio público para activar diálogos con la comunidad, pero también para hacer evidente el respaldo a todas las mujeres que transitan las calles con miedo. Cada pinta, cada esténcil, cada pega de Las Sabinas hace un llamado a las sobrevivientes de violencia: “no estás sola, sanaremos juntas”.

Texto: Elena Coll Guzmán y Martina Spataro Tron

Fotos: Celsa Calderoni

CONOCE LA HISTORIA EN VIDEO:

 

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