CIUDAD DE MÉXICO. La Iniciativa Spotlight en México, en alianza con el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México y la colaboración del Programa Interdisciplinario de Estudios de Género del Centro de Estudios Sociológicos, celebrará tres sesiones públicas virtuales con el objetivo de empoderar y fortalecer el movimiento amplio de mujeres y reflexionar sobre la construcción de la paz en México.

1. FEMINICIDIOS: un acercamiento desde el trabajo de las activistas (VIDEO). 
En la primera sesión pública, celebrada el 14 de abril, se habló sobre el trabajo de las activistas feministas para visibilizar y luchar por la erradicación del feminicidio desde sus propias historias, desde sus territorios, como litigantes, sobrevivientes o desde la incidencia pública.

Lydia Cordero, Directora de Casa Amiga Esther Chávez Cano, en Cd. Juárez, Chihuahua, ofreció un recorrido histórico de la lucha para visibilizar los feminicidios en esta ciudad fronteriza con Estados Unidos, a partir de la década de los 90, con las llamadas “Muertas de Juárez” y la movilización de colectivas locales de activistas, defensoras y familiares de víctimas, además de hablar sobre las complejidades que aún se presentan en el país para abordar el fenómeno.

“Esther Chávez Cano fue una de las pioneras en Cd. Juárez en hablar y en visibilizar el tema de los feminicidios a nivel nacional e internacional. En palabras de Lydia Cacho: ‘Esther fue un faro internacional para que el mundo volcara sus ojos a Cd. Juárez’. El recorrido no ha sido fácil (…) varias aquí han sido perseguidas y lastimadas en estos procesos”, recordó la directora de la organización fundada por esa gran activista.

“La muerte de Paloma me dio las alas para poder continuar (…) para acompañar a todas las mujeres, a todas las familias que tienen una situación similar. Nos falta mucho por hacer”. Norma Ledezma, activista y madre de víctima de feminicidio.
 

Norma Ledezma, fundadora de la organización Justicia para Nuestras Hijas, contó cómo su activismo inició con la búsqueda de su hija Paloma Escobar.

“Yo era trabajadora de una maquiladora en Chihuahua. El 2 de marzo de 2002, Paloma, de 16 años, salió a la escuela y no regresó. Yo nunca me imaginé que mi hija iba a ser una estadística más y un caso más de la impunidad”, destacó Norma, quien decidió concluir sus estudios de secundaria y preparatoria y titularse como abogada, como parte de su lucha para buscar justicia por su hija y la de otras mujeres jóvenes desaparecidas.

“La muerte de Paloma me dio las alas para poder continuar (…) para acompañar a todas las mujeres, a todas las familias que tienen una situación similar. Nos falta mucho por hacer. Gracias por estos foros”, agregó.

Por su parte, Lucía Melgar, académica especializada en violencia de género y feminicidio, reconoció el caso paradigmático de Cd. Juárez por su contribución en la visibilización, la tipificación del feminicidio, en 2012, y la creación de nuevas leyes contra la violencia hacia las mujeres en México.

También habló sobre la correlación del feminicidio con el crimen organizado; el feminicidio ligado a la violencia familiar y los espacios íntimos; la variedad de actores que participan en el fenómeno, y la importancia de la sociedad civil para erradicarlo y resistir.

Por su parte, Karla Michel, abogada feminista y Directora de Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social, urgió a una “vocación transformadora” del Estado y destacó la lucha y profunda sororidad de las madres activistas para visibilizar y modificar leyes y políticas públicas para prevenir y erradicar el feminicidio y otras violencias contra mujeres y niñas.

“Las protagonistas han sido las madres de las mujeres y niñas asesinadas. Son ellas quienes lograron, con una gran muestra de capacidad de resiliencia, transformar ese dolor y sufrimiento en fortaleza para plantarse ante un Estrado indolente que históricamente había minimizado los asesinatos de mujeres y menospreciado la violencia y la vida de las mujeres”, destacó.

2.    Violencias relacionadas con el embarazo en adolescentes (VIDEO)

En la segunda sesión pública, celebrada el 5 de mayo, se habló sobre el embarazo en adolescentes, su estrecha relación con las desigualdades y las vulneraciones a sus derechos humanos.

Gabriela Rodríguez Ramírez, Secretaria General del Consejo Nacional de Población (CONAPO), sostuvo que en México se registran mil nacimientos diarios por parte de adolescentes, una cifra que aún es preocupantemente elevada y que en el contexto de la pandemia puede aumentar en 30%. En la actualidad, existen 9,800 niñas de 10 a 14 años cuidando a niños, cuya causa son los abusos sexuales, el incesto o los matrimonios arreglados, agregó.

“Estamos hablando de embarazos de niñas de 10 años. Esto tendría que ser un escándalo internacional, en México y en Guerrero. Estamos hablando de niñas que deberían estar jugando con sus muñecas". Viridiana Gutiérrez, activista de Guerrero

Fabiola Pérez Baleón, profesora de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de México, destacó que 2 de cada 5 mujeres entre los 20 a los 24 años tuvieron un embarazo en la adolescencia, y la gran mayoría ha sufrido algún tipo de violencia sicológica, económica o familiar por parte de un familiar o su pareja, según la Encuesta Nacional de Factores Determinantes del Embarazo Adolescente (ENFaDEA).

Son las niñas y adolescentes que viven en contexto de pobreza, precariedad social y en áreas urbano-marginales, señala la encuesta, las que tiene más probabilidad de embarazarse durante la adolescencia.

Viridiana Gutiérrez, Coordinadora del Observatorio de Violencia (OBVIO) Guerrero y Presidenta de Grupo Local de Referencia de la Iniciativa Spotlight, resaltó que el embarazo en adolescentes debe enmarcarse como parte de la violencia estructural; los embarazos en niñas de 10 a 14 años deberían ser un delito por ser resultado de violencia sexual, añadió.

"Prevenir que una niña o adolescente se embarace es una cuestión de derechos humanos", Nayeli Sánchez, Iniciativa Spotlight México.

Igualmente destacó las fallas por parte de las instituciones de justicia y de salud, así como de la sociedad, para identificar y reparar estas violencias y por no brindarles servicios de anticoncepción de emergencia o de interrupción legal del embarazo. 

En Guerrero, una de las entidades con mayor prevalencia de embarazos en adolescentes y niñas, existe una Alerta de Violencia de Género por Agravio Comparado por la falta de acceso a servicios especializados de salud, que incluyen la interrupción legal del embarazo. Aseguran que ésta no ha registrado ningún avance y que ha sido el movimiento amplio de mujeres el que exige su cumplimiento.

A través de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA), la CONAPO busca transformar esta situación, pero aún falta mucho por hacer. De ahí la importancia de generar estos espacios para la reflexión, destacó Nayeli Sánchez, Coordinadora de la Iniciativa Spotlight en ONU Mujeres México.

3. “Hacerse feminista en contexto de violencia” (VIDEO)

En la sesión pública celebrada el 2 de junio las participantes reflexionaron en torno al proceso de hacerse feminista a partir de la experiencia de vivir situaciones de violencia.

Es importante “reflexionar en torno al feminismo como un camino hacia la igualdad y el cambio social para la construcción de redes solidarias de erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas”, destacó Nayeli Sánchez, de la Iniciativa Spotlight.

“Hacia lo que tendríamos que ir es a tender estos diálogos y estos puentes entre formas de no ser feminista siéndolo, o quizá de ser feminista, pero desde una manera interseccional y más amplia”, Cristina Herrera, académica COLMEX

Cristina Herrera, Coordinadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de Género de El Colegio de México, sostuvo que, históricamente, los movimientos feministas han incluido el tema de la violencia contra las mujeres en sus agendas. No obstante, no todas las mujeres que han sufrido alguna forma de violencia se autonombran feministas, aunque adoptaban estrategias para sobreponerse.

Herrera señaló que el principal reto es tender puentes de diálogo intergeneracionales, diversos y desde la interseccionalidad para entender con mayor amplitud la lucha de las mujeres.

En su intervención, Fátima Gamboa, co-directora de Equis Justicia para las Mujeres, hizo un análisis crítico del feminismo como sistema de conocimiento que sólo permite debatir a unas cuántas y propuso recuperar la noción de justicia como un lenguaje común que una a todas las mujeres, en todas sus diversidades y reconociendo las prácticas diversas, politizando el sentir y el pensar de cada una.

“Para las mujeres más jóvenes, (las) colectivas más pequeña se perfilan como la herramienta de protección y resistencia más eficaz y de construcción de redes y comunidades seguras”. Rocío Castillo, profesora COLMEX.

Por último, Rocío Castillo, profesora-Investigadora del Centro de Estudios Sociológicos de El COLMEX, destacó la articulación de feministas jóvenes para luchar contra la violencia y cómo ellas tienen otras maneras de entender la justicia. Habló de su capacidad para agruparse en pequeñas colectivas y de cómo forman redes y comunidades seguras para su protección.