Soledad* nunca había dormido en un lugar tan bonito. A lo largo de sus 25 años ha vivido distintas violencias solo por ser mujer. La última puso en riesgo su vida, pero gracias a la Estrategia de Alojamiento Temporal y Gratuito, realizada en el marco de la Iniciativa Spotlight en México, fue rescatada y alojada en un cuarto de hotel donde pudo descansar y recuperarse, antes de volver a empezar.

Soledad es originaria de un pueblo de 50 mil habitantes en el sur de México. Fue la tercera de nueve hermanos y hermanas; su madre empezó a parir hijos cuando era todavía una adolescente, casada con un hombre mayor que bebía y la maltrataba. Así que creció viendo golpes, y aunque su padre no era violento con ella, sí fue víctima de su machismo: no la dejó estudiar más que la primaria; según él, las mujeres no necesitaban educación.

Desde chica empezó a trabajar como niñera. Un día, una amiga suya, casada y con dos hijos, le propuso que se fuera con ellos a una ciudad industrial del norte del país. Ella vio la oportunidad de buscar un empleo que le diera un mejor futuro, sin imaginar lo que le esperaba.

VÍCTIMA DE TRATA Y PRIVACIÓN DE LA LIBERTAD

Fueron seis días de viaje en autobús y, cuando llegaron, su amiga le quitó todos sus documentos y le dijo que se encargaría de cuidar a sus niños, que le darían casa y comida, pero no un sueldo. Y le advirtió que no podía salir, a menos de que fuera por algún mandado y con su permiso.

Cuando Soledad reclamó, la mujer contestó con dos cachetadas. Era la primera expresión de violencia física que se sumó a otras de carácter económico y patrimonial y que, además, fue escalando.

Después de un año y medio en esta situación, la mujer le dijo que ahora sí buscara un trabajo para que le ayudara a pagar una deuda y le quitó la tarjeta de nómina donde le depositarían el salario, unos 1,500 pesos a la semana.

Por fortuna para Soledad, aunque siguiera sin recibir dinero, convivir con más personas le abrió las puertas para su escape. Hizo amistad con una chica a la que le contó la situación que vivía y los supervisores de la maquila donde empezó a trabajar también se dieron cuenta de que algo malo pasaba. La animaron a denunciar, pero todavía tenía miedo. 

“A mí me amenazaron diciéndome que delante de mí iban a matar a mi mamá y a mi hermano. Por eso es que yo no lo hacía”, contó Soledad. Hasta que un día llegó demasiado lastimada al trabajo.

“Me preguntó ella (la agresora) si tenía yo novio, y yo le dije que no. Pero como a mí no me creía, me botó en la cama y me desbloqueó el suéter, y me bajó toda la blusa, me bajó el brasier. Pidió al muchacho (su pareja) que le pasara un cigarro y un encendedor, y me quemó los dos chichis”.

ALOJAMIENTO Y ATENCIÓN DIGNA: UNA NUEVA OPORTUNIDAD

En la maquila fue a la enfermería, y aunque trató de ocultar sus heridas, una de sus jefas la pudo convencer de que lo mejor era salir de esa casa para salvar su vida.

Fue así como sus empleadores la llevaron a la Fiscalía, donde Soledad denunció a su agresora por los cargos de trata de personas y privación de la libertad, y fue canalizada a un hotel de Grupo Posadas como parte de la Estrategia de Alojamiento Temporal y Gratuito creada por UNICEF y UNFPA en el marco de la Iniciativa Spotlight durante la pandemia por Covid-19.

Durante los siete días del alojamiento temporal, Soledad recibió ropa y objetos de higiene personal, una habitación donde pudo volver a bañarse con agua caliente y hacer sus tres comidas. En la casa donde era maltratada solo tenía acceso a agua fría y a una comida por día.

En conjunto con las autoridades gubernamentales, también fue atendida por un médico, quien le trató las heridas y le diagnosticó gastritis, y por una psicóloga que le ayudó a entender la violencia que había sufrido.

“Ahorita desconfío un poco de las personas. Aunque sean mis amigos y yo los conozca yo desconfío un poco. Desconfío de mi familia también. Estoy bien sola. No quiero a nadie ahorita en mi vida porque me da miedo que esa persona encuentre cómo lastimarme”, dice.

“A pesar de todo, con la psicóloga estoy empezando… sé que tengo estos problemas, pero los estoy dejando atrás y quiero salir adelante sola”.

La Estrategia, creada para mujeres y sus hijas e hijos en situación de violencia, empezó a implementarse en septiembre de 2020. Hasta abril de 2022, el proyecto había apoyado a 331 mujeres y 426 niñas, niños y adolescentes en 19 ciudades de México.

Casi todas las personas alojadas en el marco de la Estrategia han iniciado un nuevo camino con otras redes de apoyo: 62% con familiares, 23% ingresó a un refugio para mujeres, 8% recibió ayuda institucional y 6%, con alguna red no familiar.

Ese es el caso de Soledad, quien se irá a vivir con la amiga que hizo en la maquila, ya que sigue pensando que en esta ciudad puede tener una mejor vida que en su pueblo.

—¿Qué hubieras hecho sin esta opción? —se le pregunta.

—Aguantar…

En lugar de eso, ahora cree que con solo unos días en el hotel, ella ya cambió. Ya no se siente triste, sino contenta, con ganas de salir adelante. Dice que está muy agradecida con la ayuda que recibió y tiene un mensaje para otras mujeres que sufren violencia:

“Que denuncien, que no están solas”.

*El nombre de la persona entrevistada fue cambiado por seguridad.

Texto: Itxaro Arteta/UNFPA México
 

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